Ensayo: ¿Tiempos Mejores?

Por Claudio Aravena, músico.

En tiempos terribles como los que estamos viviendo quisiera invitar a mis compatriotas a leer algunos extractos del libro “Cómo el hombre piensa” de James Allen:

“Los pensamientos en nuestra mente nos hacen lo que somos. Nos forjan y modelan. Si albergas en tu mente pensamientos inferiores, el dolor te seguirá como sigue el arado al buey… En cambio, si tus pensamientos son elevados, te seguirá la dicha como tu propia sombra. Es un hecho. Cada ser humano es forjador de sí mismo, en virtud de los pensamientos que escoge y estimula; la mente es la fábrica maestra que teje las ropas que viste tanto en lo profundo del carácter como en lo externo de las circunstancias, y si hasta ahora hemos tejido ignorancia y sufrimiento podemos tejer iluminación y felicidad. El hombre es el amo y responsable del pensamiento, forjador del carácter, generador y modelador de condiciones, entorno y destino. Como un ser a quien le ha sido dado poder, inteligencia y amor y dueño de sus propios pensamientos, el hombre posee la llave de cada situación, y lleva consigo la capacidad de transformación y regeneración por la cual hace de sí mismo lo que quiere.”

El autor retrata magistralmente el poder inherente del ser humano para influir y transformar su ser y sus circunstancias mediante el pensamiento. Quisiera invitarlos a imaginar este principio y extrapolarlo al hombre en sociedad. Cada persona que conforma nuestro pueblo chileno lleva consigo desde el momento en que nace este poder inherente de convertirse en un verdadero maestro; aquel que concibe cada día como una oportunidad única en el tiempo de crear avenidas de realidad y emociones venideras, lo que transforma el día en una fertilización de infinitos mañanas. Comprendiendo este principio, recae sobre nuestros hombros la responsabilidad de ejercer sabiamente nuestro poder en tiempos de crisis como los que estamos viviendo ahora en Chile.

Hoy en día sabemos que el ser humano es, gracias al desarrollo del lenguaje, el intelecto y las grandes sociedades, una de las fuerzas naturales más poderosas, capaz de modificar el clima, la geografía y en un sentido más profundo, el curso del destino de la vida y el planeta. Como cualquier otra herramienta, el poder humano puede ser utilizado tanto para destruir como para construir, y esta tremenda responsabilidad recae sobre la voluntad de cada hombre y mujer. Esto significa que nosotros como pueblo chileno tenemos sin lugar a dudas el poder y el deber de cambiar el curso de nuestro destino como sociedad en la dirección correcta. Los políticos de hoy, independiente de su cargo y orientación política, no tienen más fuerza que la que obtienen de sus pueblos, pues he ahí el verdadero poder: la vida humana. Las personas y su tiempo de vida son, metafóricamente, la piedra filosofal que añoraban los antiguos alquimistas: es el humano quien mediante sus pensamientos y acciones puede transmutar el metal ordinario en reluciente oro. Quizás es por ello que la clase política se ha encargado maquiavélicamente de instruirnos a través del modelo educativo actual como herramientas y alimento del poder político y el estado, en vez de educarnos para transformarnos en los verdaderos maestros creadores de realidad que somos. 

Esta crisis que estamos viviendo es una ferviente invitación a despertar pueblo chileno, a tomar acción en el curso de nuestro destino común como país y sociedad. Pienso que una de las principales diferencias entre un país desarrollado y otro subdesarrollado yace en la importancia que el estado y los gobiernos le dan al desarrollo humano de sus habitantes, y en este sentido, nosotros como chilenos hemos sido abusados y sometidos sistemáticamente a la ignorancia de nuestro poder. Ya no tiene sentido pretender que la clase política actual, cómplice de este abuso y quienes han demostrado su completa ineptitud ante esta crisis social, logre realmente cambiar las cosas en la dirección que la gran mayoría de chilenos buscamos, y respecto a esto cito nuevamente a Allen:

“Los soñadores son los salvadores del mundo. Así como el mundo visible se sostiene por fuerzas invisibles, así el hombre, entre todos sus juicios, pecados y vocaciones sórdidas, se nutre de las visiones de belleza de sus soñadores solitarios. La humanidad no puede olvidar a sus soñadores, no puede dejar sus ideales desaparecer y morir; la humanidad vive en estos, los conoce como las realidades que un día serán vistas y conocidas. Los compositores, escultores, pintores, poetas, profetas, visionarios, ellos son los hacedores del mundo, los arquitectos del cielo. El mundo es bello porque ellos vivieron, sin ellos la laboriosa humanidad perecería.”

Estas bellas palabras nos recuerdan a tantos hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a soñar y luchar por un mundo mejor a lo largo de la historia y que han concebido ideas más allá de la norma de sus épocas, desencadenando profundos procesos de cambio y evolución en todos los ámbitos de la humanidad. Lo mismo ocurre con pequeñas ideas y actos que pueden desencadenar procesos gigantescos, como lo fue la evasión del metro que comenzó como una idea en la mente de un joven soñador que mediante una inteligente protesta social desató la reacción de todo un pueblo de más de 17 millones de personas. Esa sinapsis individual culminó en una reacción en cadena que estremeció las mentes y corazones de todas las generaciones de chilenos que han sido víctimas y testigos del abuso y la desigualdad de un tiránico sistema soportado en el sacrificio de un pueblo noble y esforzado pero intencionalmente controlado a través del sufrimiento y la ignorancia.

En tiempos violentos como los que el gobierno ha decretado estos días, nuestro juicio y estado mental se ven claramente alterados por el impacto emocional e intelectual de lo que sucede, y no es sorprendente la reacción violenta de un sector del pueblo que ha sido constantemente pisoteado y explotado. ¿Acaso nuestros hermanos más necesitados no merecen vivir con dignidad? No es difícil comprender el resentimiento que estas personas llevan tantos años acumulando en su interior producto de la tremenda desigualdad económico-social, y que finalmente desencadena en un estallido de ira colectiva y descontrol. Sí, la humanidad emerge con pasión descontrolada, es turbulenta con amargura ingobernada, está casi arruinada por la ansiedad y la duda. Sólo el hombre sabio, sólo aquel cuyos pensamientos están controlados y purificados, hace como el Maestro, que los vientos y las tormentas del alma le obedezcan. Allen nos llama a mantener la mano firme sobre el timón de nuestros pensamientos. Nos dice:

“En la barca de tu alma se reclina el Maestro al mando; tu poder en él sólo está dormido; despiértalo. El control de ti mismo es poder; el pensamiento correcto es maestría, la calma es poder, di dentro en tu corazón, la paz sea contigo.”

Es esta falta de control sobre los pensamientos y el carácter lo que vemos cuando la gente de escasos recursos saquea sus supermercados y tiendas; incurren en una manera destructiva de manifestar su descontento contra un sistema abusivo, confundiendo al verdadero victimario de su sufrimiento con difusas siluetas al alcance de la mano. Hoy más que nunca debemos ser inteligentes y gobernar nuestros impulsos y pensamientos para poder enviar un mensaje claro contra el abusador sin convertirnos en parte del problema. Un cuestionamiento moral surge de este asunto: ¿Cuánta bondad estamos dispuestos a sacrificar para erradicar la maldad? La respuesta debiera ser clara y rotunda: ni un solo poco. Cuánto más terrible sería derrocar un sistema depravado a costa de nuestros principios e ideales morales y encontrarnos libres del yugo opresor del sistema pero condenados por una consciencia manchada de sangre. El pueblo chileno es un pueblo bondadoso, amable, poderoso, que ayuda al prójimo en momentos de crisis y lo hemos visto en cada desastre natural que ha unido nuestros corazones en torno a una sola causa: ayudar a nuestros compatriotas más necesitados. Así que no permitamos que se nos siga tildando de terroristas y vándalos y cambiemos la tónica de lo que ocurre fuera de las manifestaciones pacíficas, dejemos solo al gobierno ejerciendo violencia para poder señalarlos con total coherencia y argumento. Recordemos siempre que el cambio más poderoso es el que podemos ejercer sobre nuestro propio ser, transformando nuestras vidas mismas en mensaje y ejemplo de lo que queremos como país. Los invito compatriotas a concebir un propósito legítimo en nuestros corazones y luchar por alcanzarlo. A enfocar firmemente la fuerza de nuestros pensamientos hacia el  objetivo ante nosotros, haciendo de nuestro propósito el centro de nuestro quehacer. Hagamos de este propósito nuestra tarea suprema y dediquémonos por completo a conseguirlo, evitando que nuestras mentes divaguen en caprichos, antojos y fantasías. Allen nos advierte que este es el camino real del dominio de uno mismo y la verdadera concentración del pensamiento. Esperanzador, nos señala que aún si el ser humano falla una y otra vez en alcanzar su propósito, como ha de suceder hasta que venza su debilidad, la fuerza de carácter adquirido será la verdadera medida de su poder y su conquista, y formará un nuevo punto de partida para la victoria y el poder futuros.

Los parlamentarios y políticos de todos los sectores, en quienes el pueblo ha confiado el poder de su palabra, deben cumplir con su deber y realizar el mas excepcional de los esfuerzos para que esta crisis conlleve a la metamorfosis de un sistema obsoleto que no satisface las necesidades de un pueblo que busca desde hace muchos años evolucionar hacia un nuevo Chile, una sociedad pensada por y para todos donde el Estado, las Fuerzas Armadas, el Poder Judicial y  los gobiernos sean capaces de desarrollar un mejorado acuerdo político, económico, social e indudablemente filosófico y cultural acerca de cómo llevamos la vida en sociedad. Para que este tremendo esfuerzo de vivir juntos bajo la forma país tenga sentido, el Estado y sus poderes deben cumplir su función y lograr reunir la rica variedad de perspectivas, necesidades y anhelos bajo una sola bandera, la de un bien y propósito común para las vidas que lo conforman. La primera prioridad ahora es cimentar las vías para reunir una asamblea constituyente que nos permita repensar nuestra constitución heredada de un sistema criminal, de manera que el pensamiento y la palabra de todas las personas influyan y sean considerados al trazar el curso de nuestro destino como país. No es posible que permitamos hacer de Chile un paraíso para las empresas multinacionales y a la vez un infierno para el propio pueblo, ¿qué clase de traidores fomentan políticas como esa? Claro está que la misma clase que es capaz de asesinar a su pueblo, una clase política embriagada por el dinero y que difícilmente es capaz de amar al prójimo, pues no concibe en los demás su valor intrínseco y tremendo potencial como seres humanos. Este sistema no puede continuar sin escuchar la voz legítima de su pueblo y sin actuar de acuerdo a cada una de sus demandas, que retratan la lamentable situación a la que nuestra clase política nos ha condenado durante años de manipulación y aprovechamiento del poder en preferencia de unas pocas familias y sectores de la sociedad. Te equivocas Cecilia (Morel) cuando expresas que deberán compartir sus privilegios con el pueblo, lo que han de compartir es algo tan esencial como los derechos y la dignidad que el estado chileno debiera garantizarle a todos sus habitantes. Chile no puede seguir permitiendo el saqueo de empresas privadas y multinacionales que consumen hoy gran parte del planeta en un frenesí de codicia por los recursos, la influencia política y -me atrevería a decir que también- por el control del capital humano, es decir, del poder que cada persona tiene de construir y transformar la realidad.

El presidente Sebastián Piñera y su gabinete parecieran ignorar los principios y necesidades de la condición humana y la vida en sociedad. Pareciera que no hayan valor en el individuo ni en el pueblo, supeditando la expresión genuina y justa de las necesidades de una mayoría al cumplimiento de normas que castigan el inducido actuar violento y desmedido de una minoría ignorante y violentada tanto social como económicamente. Todos condenamos la violencia y delincuencia que amedrentan la vida en sociedad, más no todos pensamos que la solución a estos problemas sea la muerte, idea a la que han demostrado adherirse los responsables de la brutal represión militar que constriñe los corazones de nuestro pueblo hoy. ¿No es en esencia violenta y brutal cada decisión que el gobierno y las Fuerzas Armadas y de (des)orden han tomado durante los últimos días? ¿Sacar los militares a las calles no es acaso una demoníaca falta de respeto por parte del gobierno al tormento que causa a tantas familias el revivir una imagen como ésta? La dictadura militar destruyó familias Sebastián… ¿Y todo esto por la sospechosa destrucción de algunas estaciones de metro que ocurren, se supone, en reacción a la tremenda desigualdad que se vive en Chile y, por qué no decirlo, a las reiteradas provocaciones y burlas de distintos ministros respecto a esta desigualdad? ¿En qué momento los crímenes de unos pocos son razón suficiente para ejercer impunemente la violencia con que las Fuerzas Armadas y de Orden han reprimido a las multitudinarias protestas pacíficas en las que muchísimas familias chilenas alzan la voz para mejorar su futuro? ¿Cuántas vidas inocentes cobrarán las balas percutidas por orden de un gobierno desalmado? No puede ser que en plena democracia la vida y dignidad humana tengan menos valor que los bienes materiales, por muy patrimonio de la nación que sea nuestro Metro de Santiago y todos los bienes e infraestructura que han sido saqueados y destruidos. Estoy convencido que todo daño material se recupera con dinero y trabajo, pero las vidas humanas que Fuerzas Armadas y Carabineros han arrebatado ni con todo el patrimonio y trabajo del mundo las podremos recuperar. Un mayor énfasis en el desarrollo humano y una solución real a las necesidades y desigualdades económico-sociales son la respuesta que se necesitaba del gobierno de este país, “oasis” del desarrollo económico en Latinoamérica, situado en pleno siglo XXI. La educación gratuita y de calidad será la piedra angular del verdadero cambio, idea amparada en todos los avances científicos, tecnológicos, sociológicos y filosóficos que avalan la maleable formación del carácter humano, su estrecha e incuestionable relación con la educación y el profundo efecto que produce una formación de calidad de los habitantes en el desarrollo de su país. Pero nuevamente nuestra limitante es la antigua estrategia de mantener al individuo en ignorancia y sometido a la inextricable “dictadura del placer” de manera que, incapaz de reconocer su propia valía y circunstancias, vulnerable a la grotesca manipulación de la información y absorto en un mar de satisfacciones efímeras, este apruebe y promueva la violencia del estado sobre sí mismo y sus compatriotas. Y este es solo un ejemplo del sin fin de manipulaciones que los poderes fácticos son capaces de ejercer sobre la ignorante, embriagada de placer y entonces dócil población.A usted presidente Sebastián Piñera junto a todos sus cómplices les corresponde asumir ahora la responsabilidad de su falta de sabiduría, empatía y sensibilidad para enfrentar una crisis social que bien podría haber sido una oportunidad para limpiar el nombre de sus instituciones y clase política, pero que víctimas de su propia ignorancia, soberbia, avaricia e inhumanidad han desaprovechado para sepultarse definitivamente. Su liderazgo es nefasto. Chile y el mundo les exigen reflexionar con profunda y humana franqueza el daño que le están haciendo al pueblo que le dio trascendencia a sus nombres y vidas. Chile no les debe nada, ustedes se encuentran eternamente en deuda con Chile. Lo más doloroso e incomprensible de todo es que a cada instante que pasa tienen la oportunidad de decidir retirar las Fuerzas Armadas de las calles, de dar un paso al lado, de cambiar real y profundamente, mudar de paradigma y darse cuenta que son nuestros hermanos, frutos de esta misma tierra, herederos de esta patria, hijos del universo y compañeros de la humanidad en este milagroso viaje que son la vida y la consciencia. Todo el daño que le hacen al pueblo chileno hoy se lo están haciendo también a ustedes mismos, es terrible que no se den cuenta de su locura. Cada asesinato, persecución y violación de los Derechos Humanos recaen hoy sobre sus almas. Esta última cita es para ustedes seres monstruosos, una lección de humildad y humanidad legado de Carl Sagan que se basa en esta famosa foto de nuestro planeta tierra desde la perspectiva de la sonda espacial Voyager I a 6.000 millones de kilómetros de distancia, antes de dejar nuestro sistema solar:

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“El más distante punto… Así, tal vez no tenga un particular interés. Pero para nosotros es diferente. Consideremos nuevamente este punto… Eso es aquí, es nuestro hogar, somos nosotros. En él están todos los que amas, todos los que conoces, todos de quienes alguna vez has oído hablar.Todos los seres humanos, quienes fueran, han vivido sus vidas. El conjunto de nuestra alegría y sufrimiento. Miles de religiones, ideologías y doctrinas económicas. Cada cazador y presa. Cada héroe y cobarde. Cada creador, cada destructor de civilizaciones. Cada rey y plebeyo. Cada joven pareja de enamorados. Cada madre y padre. Niños con esperanza, inventores, exploradores… Cada profesor de moral. Cada político corrupto. Cada superestrella. Cada líder supremo. Cada santo y cada pecador de toda la historia de nuestra especie ha vivido allí, en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La tierra no es más que un pequeñísimo grano de una vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre derramados por cientos de generales y emperadores para conseguir la gloria y ser los amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades hechas por los habitantes de una esquina de este píxel contra los distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Sus frecuentes malentendidos, la impaciencia por matarse unos a otros, sus fervientes odios… Nuestras posturas, nuestra presunción imaginada, la falsa ilusión de ocupar un lugar privilegiado en el Universo son desafiadas por este pálido punto de luz. Nuestro planeta es una mota solitaria en la inmensa oscuridad cósmica. En toda esta extensa oscuridad no hay ningún indicio de que la ayuda vendrá de otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora capaz de albergar vida. No existe otro lugar, al menos en un futuro cercano, al cual nuestra especie pueda migrar. ¿Visitar? Sí. ¿Establecerse? Aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es el lugar en el que estamos. Se dice que la astronomía es una experiencia constructora de carácter y humildad. Quizás no haya mejor demostración de la locura de la presunción humana que esta imagen distante de nuestro diminuto mundo. Para mí, recalca nuestra responsabilidad de compartir más amablemente los unos con los otros, de preservar y cuidar este punto azul pálido.”

Sepan que sus acciones y decisiones los han declarado enemigos de la democracia, la virtud, el hombre libre y la vida. Saqueadores de nuestra sagrada naturaleza y verdugos de su pueblo. Entréguense a la justicia criminales, aún es tiempo. Los heridos corazones del pueblo chileno se encargarán de inmortalizar su pequeñez y lesa humanidad como los tiranos que han demostrado ser. Sepan que el mundo entero los juzgará y que jamás serán perdonados por la historia y la memoria de un pueblo, su propio pueblo chileno, que se cansó de sufrir. Quizás decías la verdad Sebastián cuando declaraste estar en guerra contra un enemigo poderoso. Ese titánico enemigo del sistema son las semillas que germina el pensamiento del ser humano virtuoso y libre: sus ideas, anhelos, palabras y acciones.

¡Hoy la consigna es que viva el nuevo Chile de todos y para todos! Que esta crisis, compatriotas, sea el comienzo de un nuevo y mejorado acuerdo político, económico y social que nos considere a todos. Que este grito de esperanza surgido de las entrañas del pueblo chileno resuene en el planeta entero demostrando que cuando el pueblo reconoce su poder ya no hay barreras para construir un mundo mejor. No olvides Sebastián y no olviden compatriotas que las ideas y los sueños son inmunes a las balas, inconquistables por la represión y eternos en esencia: son el hilo invisible que teje y da forma a nuestra realidad.

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